lunes, 17 de febrero de 2014

"Cocinamos serpientes y ratones para alimentar a los niños"

"Cocinamos serpientes y ratones para alimentar a los niños"

Informe de la ONU consigna desgarradores testimonios de prisioneros en Corea del Norte

"Cocinamos serpientes y ratones para alimentar a los niños"
Dibujo extraído del informe de la ONU.

Ginebra, Basilea, DPA

Desertores norcoreanos han testificado el año pasado a una comisión investigadora de la ONU sobre violaciones de los derechos humanos dentro del sistema carcelario del país comunista.

Las audiencias fueron realizadas en la capital de Corea del Sur, Seúl, y forman parte de un informe sobre violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte presentado hoy por la comisión en Ginebra.

Los testigos han hablado en el pasado, pero sus historias no son conocidas en Occidente, lo que a menudo ha sido objeto de críticas por descuidar los abusos de derechos humanos en Corea del Norte.

"Cocinamos serpientes y ratones para alimentar a los niños"

DELATÓ A SU FAMILIA

Shin Dong Hyuk, de 32 años, nació y se crió en una prisión llamada Campamento 14 junto a su familia. Los presos son adoctrinados para revelar cosas el uno del otro, y Shin informó de los planes de escape de su familia, con consecuencias fatales.

"Creo que querían subir a la montaña y escapar. Fui a la escuela e informé a mi maestro sobre la conversación de mis padres que había escuchado. Frente a todos los reclusos, presos políticos, a mi padre y a mí fueron ejecutados públicamente mi madre y mi hermano mayor. A mi madre la colgaron frente a mí y a mi padre".

Cuando Shin tenía unos 12 años le cortaron un dedo, como castigo por haber dejado caer una máquina de coser.

"El guardia le dijo al jefe de planta que me cortara el dedo. Me puse de rodillas y rogué que no lo hiciera, pero no funcionó, obviamente. En ese momento pensé que iban a cortarme la mano. Pero fue sólo un dedo, por lo que estuve muy agradecida al guardia. Sólo estaba perdiendo un dedo en lugar de una mano", dijo Shin en su testimonio.


LA MUERTE DEL RECIÉN NACIDO

Por su parte, Jee Heon A estuvo presa en un campo de detención en Hamgyeong después de huir a China y ser devuelta a Corea del Norte por las autoridades chinas. Jee relató el caso de una mujer presa que acababa de dar a luz.

"Por lo general, cuando nace un bebé lo lavamos en un recipiente con agua. Pero el guardia nos dijo que pusiéramos al bebé en el agua boca abajo. Mientras la madre rogaba, el guardia le pegaba. La mujer, con sus manos temblorosas, tomó al bebé y lo puso boca abajo en el agua. El niño dejó de llorar y vimos esa burbuja de agua saliendo de su boca. Ese tipo de cosas sucedían repetidamente", narró.

SIN NADA QUÉ COMER

Kim Young Soon nació en 1937 y pasó nueve años en el campo de prisioneros de Yodok. Ella informó al panel de la ONU cómo los prisioneros deben vivir con una escasez extrema de alimentos.

"Cocinamos las serpientes y los ratones para alimentar a los niños. Y si algún día podíamos comer ratones era una dieta especial para nosotros. Así que teníamos que comer todo lo vivo, todo tipo de carne que encontrábamos, todo lo que volaba o se arrastraba por el suelo. Comíamos también cualquier hierba que crecía en el campo. Esa es la realidad de la prisión", testimonió Kim.

"Cocinamos serpientes y ratones para alimentar a los niños"

Ahn Myong Chul se graduó de la universidad en 1987 y luego trabajó como guardia en cuatro campos de prisioneros. Según Ahn, a los guardias se les da órdenes de "eliminar" a los internos en caso de un conflicto.

"En caso de una revuelta, debíamos reprimirla y dispararles. En caso de que se desatara una guerra debíamos eliminarlos y borrar toda huella o evidencia de presos", dijo.

Por su parte, Kim Hyuk, de 32 años, fue encarcelado de niño en un campamento correccional después de tratar de huir a China. Al igual que otros ex reclusos, Kim aseguró que la existencia de los campos de prisioneros es muy conocida en Corea del Norte, a pesar de los desmentidos públicos por parte del régimen comunista.

"Lo que sucede dentro de esos campos y el tipo de vida que llevan los internos no se sabe en concreto, pero la gente, los residentes saben de la existencia de estos campamentos correccionales y de los campos de prisioneros.

"Y sabemos que una vez adentro ya no hay salida", recalcó Kim.

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