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viernes, 1 de junio de 2018

¿Se conservó sin cambios el texto bíblico?

Uno de los argumentos principales que usan tanto los ateos como los mesiánicos es que el texto bíblico del Nuevo Testamento no es confiable y que ha sido adulterado.

¿Es cierto eso? ¿Que me diría el ateo si le dijera que la copia más antigua de la Iliada que se tiene es de 500 años después que fue escrita mientras que del Nuevo Testamento solo 25 años después? ¿O que de las Tetralogías de Platón solo hay 7 copias y la más antigua 1200 años después que fueron escritas mientras que del Nuevo Testamento 24,000 manuscritos entre 25 y 300 años después que fue escrito?

¿Y qué me dirían los mesiánicos si les dijera que esos 24,000 manuscritos no son en Hebreo sino en Griego?

Los reto a que lean este estudio si es que se atreven y que sigan diciendo que el Nuevo Testamento no fue confiable porque fue adulterado.

Lo que sigue es tomado de la Pagina WEB de Jari Livanainen


¿Se conservó sin cambios el texto bíblico?



Algo que ha sido sostenido ocasionalmente es que la Biblia ya no está en su forma original, puesto que su texto ha cambiado hasta cierto punto. Se ha sugerido que posiblemente el texto que leemos hoy día no sea en ningún aspecto similar al original. Si examinamos esta suposición, encontramos evidencia contra ella:

Abundancia de manuscritos.  Aunque los textos originales del Nuevo Testamento no han sobrevivido, muchas copias de tiempos muy tempranos han sido preservados, y eso demuestra que el texto es el mismo. Como regla general, cuanto más grande el número de manuscritos de un texto que han sido preservados, más fácil resulta verificar su forma original.
   
Existen más de 24,000 manuscritos del Nuevo Testamento o partes de éste, en griegos y otros idiomas (de los años 100 a 400 A.D.). Si comparamos esto con el segundo manuscrito más antiguo, la Ilíada de Homero (de la cual hay sólo 643 documentos en existencia) – estos manuscritos antiguos representan una enorme muestra - , una cantidad casi 40 veces más grande que los textos de la Ilíada. Otro ejemplo, los textos de la guerra de César en Galia incluyen apenas 10 documentos, un número muy pequeño comparado con el número de documentos del Nuevo Testamento. A pesar de ello, nadie duda de la confiabilidad de estos textos. La siguiente lista describe el número de copias disponibles (datos de “Christianity: Hoax or History?” por Josh Mc Dowell):

Obra

Cesar
Livius
Platón (tetralogías)
Tácito (anales)  
Tácito (obras menores)
Plino el joven (historia)
Thukydides (historia)
Suetonius (De Vita Caesarum)
Heródoto (historia)
Horacio
Sófocles
Lucrecio
Catullus
Eurípides
Demóstenes
Aristóteles
Aristófanes
Homero (Ilíada)
Nuevo Testamento
Número de copias

10                       
20
7
20
1
7
8
8


8
193
2
3
9
200
49
10
643
más de 24,000
                                                                                                            
Breve intervalo. El intervalo de tiempo entre un texto original y su copia más antigua puede darnos una visión de la calidad de su preservación. Generalmente, cuanto más breve el intervalo entre la creación de un texto original y su primera copia, tanto más posibilidades existen de que el texto no haya sido cambiado.
   
En ese sentido, el Nuevo Testamento está en una buena posición. El intervalo promedio entre la creación de una obra escrita original y su copia más antigua es de aproximadamente 1,000 años. Para los libros del Nuevo Testamento, sólo décadas (dependiendo del tiempo en que fue escrito el Evangelio de Juan) separan el original de la copia –un periodo de tiempo considerablemente mucho más corto que el de otros textos. Este corto intervalo de tiempo y el gran número de copias prueban que los textos del Nuevo Testamento han sobrevivido en su forma original.
   
La siguiente lista muestra el intervalo entre el original y la copia más vieja de varios textos antiguos (información de: “Christianity: Hoax or History?” por Josh McDowell):

Obra


Cesar
Livius
Platón (tetralogías)
Tácito (anales)  
Tácito (obras menores)
Plino el joven (historia)
Thukydides (historia)
Suetonius (De Vita Caesarum)
Heródoto (historia)
Horacio
Sófocles
Lucrecio
Catullus
Eurípides
Demóstenes
Aristóteles
Aristófanes
Homero (Ilíada)
Nuevo Testamento
Intervalo entre el original y la copia más antigua

1,000 años
1,200 años        
1,000 años
900 años          
750 años           
1,300 años
800 años
1,300 años 

        
900 años

1,400 años                          100 años
1,600 años     
1,500 años
1,300 años
1,400 años
1,200 años
500 años
25 años

El mismo texto. Los textos del Nuevo Testamento fueron preservados en muchos manuscritos antiguos, y aún así hay muy pocas diferencias –tan pocas, que desde un punto de vista práctico son insignificantes. En cuanto a la uniformidad de los textos, F.C. Grant afirmó:

“Para un lector atento es evidente que (…) las comprobaciones no han afectado ni siquiera a una sola doctrina de la fe Cristiana, por la simple razón de que aunque son miles lecturas posibles de los manuscritos, de ese grupo no ha aparecido todavía una que requiriese rever la doctrina cristiana.” (13)

Sobre el mismo tema también sir Frederic Kenyon comentó:

“El intervalo del escrito original y la copia más antigua es tan corto que es insignificante, y el último motivo  para dudar si la Biblia ha sido esencialmente alterada ha sido removido. La autenticidad de los libros del Nuevo Testamento, que éstos son genuinos y sin cambios, ahora puede considerarse completamente confirmada.” (14)

Copias del Nuevo Testamento. Otra evidencia a favor de la autenticidad de los libros del Nuevo Testamento son las antiguas citas de los padres apostólicos de sus cartas durante las celebraciones de festivales religiosos 300 años después de la vida y muerte de Jesús. Aún cuando partes o copias del Nuevo Testamento no han sobrevivido, todavía podríamos reconstruir prácticamente todo el Nuevo Testamento (exceptuando 11 versículos) con las citas que han sido preservadas. De acuerdo con una investigación hecha por el Museo Británico, es posible hallar cerca de 89,000 pasajes del Nuevo Testamento entre los escritos de la iglesia primitiva. Ese número es muy importante, e indica lo mucho que se utilizaba el Nuevo Testamento ya en los primeros tiempos. Refiriéndose a la cantidad de estas citas, Sir Frederic Kenyon afirmó:

“No podemos enfatizar demasiado que el texto principal de la Biblia –en este caso el Nuevo Testamento- es infalible. La cantidad de manuscritos del Nuevo Testamento, las primeras traducciones y las citas de los primeros escritores de la iglesia es tan grande que es prácticamente seguro de que por cada pasaje que ha estado bajo sospecha, la lectura correcta ha sido preservada, por lo menos en algunos de esos textos. Esto no puede decirse de ningún otro libro antiguo del mundo.” (15)

EL TEXTO DEL NUEVO TESTAMENTO. En los párrafos previos hemos tratado principalmente con los textos del Nuevo Testamento. Sin embargo, también hay evidencia respaldando la preservación de los textos del Antiguo Testamento:

Citas en el Nuevo Testamento. Una buena pieza de evidencia es que en el Nuevo Testamento hay citas del Antiguo Testamento y referencias al mismo. Hasta hay varios centenares de estas citas y aparecen, por ejemplo, en los dichos de Jesús y también en las cartas de Pablo.
   
Es esencial darse cuenta de que esas centenas de citas comprueban la exactitud del Antiguo Testamento. Ellos muestran que los textos eran idénticos al original, del mismo modo que las citas de pasajes de libros del Nuevo Testamento durante las celebraciones religiosas indican la exactitud de los libros del Nuevo Testamento. Demuestran que los textos del Antiguo Testamento – de los cuales el más reciente alcanzó su forma definitiva unos 400 años antes - no fueron cambiados.

Los rollos del Mar Muerto son otra demoledora pieza de evidencia en el caso de la veracidad de los textos. Estos rollos, el más antiguo de los cuales data de alrededor del 300 A.C., fueron encontrados cerca del Mar Muerto. Su texto no se desvía del texto de los modernos libros del Antiguo Testamento. Al contrario, estos rollos –en los que se encontraron todos los libros del Antiguo Testamento excepto el libro de Ester – son absolutamente similares a los utilizados actualmente. Por ende, la acusación de que se han hecho cambios al Antiguo y/o al Nuevo Testamento, es falsa. No hay pruebas para sostener eso. En vez de ello, se nos brindan varias pruebas materiales de que la verdad es exactamente lo contrario: estos textos han sido preservados fielmente.

domingo, 11 de mayo de 2014

La Importancia de las Madres en el Nuevo Testamento


La Importancia de las Madres en el Nuevo Testamento


http://www.lladro.com/sculptures/imgCat/imagennor/01012230.jpg
Jesucristo mismo dio el ejemplo de darle importancia a la madre con el trato de amor que siempre le dio a María, Su madre.
En Hechos 19:18-19 Jesús recuerda los mandamientos y no se olvida del que habla de la madre: “…Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
En Marcos 16:1vemos el cuidado de una madre por su hijo “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.”
En Lucas 7:11-15 vemos el amor de Dios y cuidado de Dios hacia una madre en necesidad:  “Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.  Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores, y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.  Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.”
También vemos a María en Lucas 24:10 dentro del primer grupo de mujeres que anuncio la resurrección de Jesús: “Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.”
La familia de Jesús, incluida su madre, eran reconocidos en el lugar donde vivían: “Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?” (Juan 6:42).
Aún en la cruz, la presencia de María se encontraba:  “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena” (Juan 6:25).
Vemos a Jesús pidiendo el cuidado de Su madre porque que se ausentaba físicamente, “…cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Juan 16:26-27).
y aún en Pentecostés podemos ver a María, la madre de Jesús con el grupo de discípulos que recibieron el Bautismo con el Espíritu:  “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hechos 1:14).
Pablo reconoce la integridad de una madre en Romanos 16:13 cuan,do nombra a la madre de Rufo: “Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía. “
En Efesios 6:2 vemos el reconocimiento del valor de una madre y la promesa por honrarla:  “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.”
Finalmente, vemos en 2 Timoteo 1:5 a una madre de fe: “Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”
En el Nuevo Testamento se le da mucha importancia a la figura de la Madre.

martes, 4 de junio de 2013

Libros Apócrifos del Nuevo Testamento

LIBROS APÓCRIFOS DEL NUEVO TESTAMENTO


Son libros que, aunque pretenden dar información acerca de Cristo y los apóstoles, o estar escritas por estos, se excluyeron del canon del Nuevo Testamento.  
En la iglesia temprana el término apócrifo significó primero escrituras apocalípticas y difíciles de entender; para luego tomar su significado real, escrituras espúreas, heréticas o falsificadas. 
Estos libros se escribían y usaban para ser usadas por algunas sectas para revelas sus enseñanzas ocultas y secretas a sus nuevos adeptos. 
Estos libros no deben confundirse con los escritos de los llamados Padres Apostólicos. 

Evangelios Apócrifos 
Algunos autores de los siglos II a IV, queriendo explicar lo que ellos consideraban “lagunas” en los cuatro evangelios por las lagunas en las narraciones canónicas, las rellenaron con episodios legendarios; son evidentemente heréticos.   
El Evangelio de los hebreos procede de Siria, de judeocristianos que conocían nuestro Mateo canónico.  
Más heterodoxo todavía es el Evangelio de los egipcios, que incluye un diálogo entre Cristo y Salomé sobre el repudio de toda relación sexual. 
Entre los papiros se han hallado varios fragmentos, como el Evangelio de Tomás que data del año 100.  
Se han descubierto documentos que subrayan la pasión (Evangelio de Pedro y el de Nicodemo) y exageran lo milagroso.  
Otros describen la infancia de Jesús (Protoevangelio de Santiago) y multiplican trivialmente los prodigios hechos por Jesús.  
Además, hay evangelios menos importantes que se llaman de los doce apóstoles, de Matías, de Judas, de Bartolomé, etc. 
En 1945 se descubrió en Egipto una biblioteca de literatura gnóstica (Nag Hammadi) escrita en copto, la cual brindó tres documentos de gran valor: el Evangelio de la verdad, escrito en Roma ca. 140 d.C., que medita enigmáticamente sobre la redención; el Evangelio de Tomás, procedente de Siria, que da 114 dichos gnósticos de Jesús; y el Evangelio de Felipe, en el que se rechaza enfáticamente todo lo sexual.  
Más recientemente hemos escuchado del Evangelio de Judas, que es otra falsificación gnóstica.


Hechos Apócrifos

Para intentar relatar la vida de los apóstoles algunos cristianos de siglos posteriores escribieron sus propios libros de Hechos.

El resultado incluye ciertos datos de innegable valor, pero los hay también netamente fantásticos, de tendencia apologética y herética.

Algunos de ellos son: Hechos de Pedro, de Pablo, de Andrés, de Juan, de Tomás, etc.


Epístolas Apócrifas

Como Pablo parece inferir en 2 Tesalonicenses 3:17: “La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía; así escribo”; aún durante su vida hubo falsificadores de su firma.

Pero fue en los siglos II y III que esta literatura seudoepigráfica llegó a su apogeo, sobre todo en Siria y Egipto. Sus autores procuraban acreditar aparentes privilegios de determinadas iglesias; o suplir supuestas epístolas apostólicas, ahora perdidas.

Algunas de estas cartas son: La correspondencia entre Cristo y Agbaro rey de Edesa, Epístola de los apóstoles, Tercera de Corintios, Epístola a los laodicences y la Correspondencia entre Pablo y Séneca.


Apocalipsis Apócrifos

En estas obras se ve todo el género apocalíptico de visiones, éxtasis, arrebatamientos y apariciones angélicas.

En ciertos sectores el Apocalipsis de Pedro gozó de reputación canónica en el siglo II; en menos valor se tuvieron los Apocalipsis de Pablo, de Juan (no canónico), de Tomás y Esteban y de María.