Mostrando entradas con la etiqueta El Rapto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Rapto. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2020

Siete Razones Bíblicas por las que creo en el Rapto antes de la Gran Tribulación


Siete Razones Bíblicas por las que creo en el Rapto antes de la Gran Tribulación

Este es un debate que ya tiene bastante tiempo, no es un punto claro pues la Biblia nos da argumentos para creer que el Rapto podría ser, antes, a la mitad, al final de la Gran Tribulación o sencillamente no haber.

Sin embargo, al estudiar la Biblia veo que más pesa la enseñanza de que si habrá un Rapto anterior a la Gran Tribulación, hay muchas razones pero solo les daré siete.


Razón 1: La Gran Tribulación NO ES para la iglesia

Apocalipsis 3:10
10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

Aquí nos dice de habrá una "hora de prueba" que vendrá sobre el mundo entero para PROBAR a los que moran sobre la tierra.

Este tiempo se refiere a la Gran Tribulación, donde habrá guerras, hambres, enfermedades, muertes y calamidades como nunca antes.

Dios no prueba a Sus hijos con estas calamidades, lo hace con Su Palabra (2 Timoteo 3:16-17).

Si la iglesia tuviese que pasar por esta prueba tendríamos todo derecho a decir que todas las cosas malas que vienen contra nosotros vienen de Dios, y que no son ataques del diablo.

Notemos que nuestro pasaje dice: "Te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero."

"La prueba" de la que está hablando es la Gran Tribulación, que empieza a describir en los capítulos siguientes de Apocalipsis.

Dios nos guardará de la prueba que viene sobre el mundo entero; ¿cómo? por medio del Rapto de la iglesia antes de que empiece la Gran Tribulación.


Razón 2: En las grandes horas de prueba Dios siempre guardo a Su gente

2 Pedro 2:4-9
4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,
7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados
8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),
9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.

En este pasaje Pedro nos habla de 2 grandes juicios que vinieron sobre los hombres (y uno sobre los ángeles).

Vemos el diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra; en los dos casos vemos una destrucción masiva, y vemos a Dios librando solamente a los suyos, guardándolos de esos 2 juicios.

Jesús nos habló también de esto:

En Mateo 24:37-39 dijo: "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre"; y en Lucas 17:28-30: “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”.

En estas 2 grandes "horas de prueba" Dios no dejó a Noé en el diluvio, ni a Lot en Sodoma y Gomorra, los sacó de ahí, justo antes que sucedan.

Como Dios no ha cambiado Su manera de actuar, el guardarnos de la hora de la prueba será sacarnos de este mundo inmediatamente antes que suceda la Gran Tribulación.


Razón 3: La Iglesia no se menciona en Apocalipsis durante la Gran Tribulación

Apocalipsis 1:19
19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

Jesús le dijo a Juan que escriba acerca de tres cosas: (1) Las cosas que vio. (2) Las cosas que son. (3) Las cosas que serán después de estas.

Las cosas que son es o que acaba de mostrarle, a Jesús glorificado después de haber terminado Su obra y haberse sentado a la diestra de Dios. Además el efecto que ha producido en nosotros, los que creemos en Él.

Es interesante lo que dice en 1 Juan 1:1-3: "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo."

Luego le dice que escribe de las cosas que son; esto se describe en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis y nos hablan del tiempo de la iglesia, o como otros lo llaman el tiempo de la gracia o la dispensación de los gentiles o del Espíritu Santo.

Es el tiempo que vivió Juan y el que vivimos hoy.

Lo tercero que le dice que escriba son las cosas que serán después de estas; lo cual se refiere a la Gran Tribulación (del capítulo 4 al 19), y los demás acontecimientos futuros.

En el primer versículo del capítulo 4 se ve la última mención de la iglesia hasta la Segunda Venida de Jesucristo en el capítulo 19.

Apocalipsis 4:1
1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Vemos que terminado el tiempo de la iglesia empieza el tiempo de la Gran Tribulación donde la iglesia no se encuentra.


Razón 4: El tiempo de Israel y el tiempo de los Gentiles

Daniel 9:20-27
20 Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;
21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.
22 Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.
23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.
24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Daniel estaba orando por su pueblo, por Israel, que se encuentra cautivo lejos de la tierra de la promesa. Dios le envió al ángel Gabriel para decirle que Jerusalén sería reedificada y darle el orden delos tiempos que vendrían por delante.

Para entender esta profecía debemos entender que cuando habla de semanas está hablando de periodos de 7 años.

Cuando Jacob trabajo por sus esposas, el tiempo asignado fue de una semana, la cual representaba 7 años. Puedes leer la historia en Génesis 29.

Dios le muestra un periodo de 70 semanas o 490 años que sería el tiempo de Israel. En este tiempo se muestra un periodo de 69 semanas (483 años) hasta la muerte del Mesías y de ahí un intervalo de tiempo hasta la semana 70, que es el periodo de la Gran Tribulación.

El tiempo de intervalo entre la semana 69 y 70 es el periodo que vivimos hoy, el tiempo de la iglesia, el cual terminará cuando sea el Rapto y vuelva a empezar el tiempo de Israel, en su semana final, es decir, la Gran Tribulación.


Razón 5: Él que Detiene la Aparición del Anticristo

2 Tesalonicenses 2:3-8 
3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.
7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.

El Anticristo es una persona muy conocida en la cultura popular, le ha dicho que son personas específicas o instituciones a lo largo de los siglos.

Lo que es un hecho que es una persona que existirá, que no sabemos quien es, pero que se manifestará durante la Gran Tribulación.

De este personaje se nos dice que hay alguien que lo detiene, el consenso es que es el Espíritu Santo. Mientras el Espíritu Santo esté en esta tierra durante Su dispensación o periodo no se podrá manifestar el Anticristo, pero al ser quitado, lo será.

Ahora, si el Espíritu Santo se va, nosotros nos vamos con Él, ya que el Espíritu Santo está en nosotros, los creyentes en Cristo.


Razón 6: El Hecho que el Rapto y la Segunda Venida sean Dos Hechos Diferentes

1 Tesalonicenses 4:16-17
16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Zacarías 14:1-4
1 He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos.
2 Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.
3 Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla.
4 Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.

Aquí vemos dos acontecimientos diferentes, la primera es el Rapto de la Iglesia, veamos que Jesús no toca tierra en esta ocasión sino que recibe a Su iglesia en las nubes; pero en el segundo acontecimiento (el cual se ve también en Apocalipsis 19:11-19) vemos a Jesús regresando a la tierra, e incluso afirmando sus pies en el monte de los Olivos.

De ahí vemos que el Rapto es un acontecimiento diferente y anterior a la Segunda Venida de Jesucristo.


Razón 7: ¿A Quién Esperamos?

1 Tesalonicenses 1:8-10
8 Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;
9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Los Tesalonicenses si que sabían, ellos no estaban esperando que empezase la ira venidera (la Gran Tribulación), sino a Jesús quien nos libra de ella.

Igualmente nosotros no debemos esperar que ocurra la Gran Tribulación sino esperar ser librados de ella en el Rapto.


Conclusión

Estás son solo siete de las razones bíblicas por las que creo en el rapto antes de la Gran Tribulación, en otros artículos posteriores hablaré más del tema.

lunes, 5 de febrero de 2018

Siete Razones Bíblicas por las que creo en el Rapto antes de la Gran Tribulación

Siete Razones Bíblicas por las que creo en el Rapto antes de la Gran Tribulación


Este es un debate que ya tiene bastante tiempo, no es un punto claro pues la Biblia nos da argumentos para creer que el Rapto podría ser, antes, a la mitad, al final de la Gran Tribulación o sencillamente no haber.

Sin embargo, al estudiar la Biblia veo que más pesa la enseñanza de que si habrá un Rapto anterior a la Gran Tribulación, hay muchas razones pero solo les daré siete.

Razón 1: La Gran Tribulación NO ES para la iglesia

Apocalipsis 3:10
10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

Aquí nos dice de habrá una "hora de prueba" que vendrá sobre el mundo entero para PROBAR a los que moran sobre la tierra.

Este tiempo se refiere a la Gran Tribulación, donde habrá guerras, hambres, enfermedades, muertes y calamidades como nunca antes.

Dios no prueba a Sus hijos con estas calamidades, lo hace con Su Palabra (2 Timoteo 3:16-17).

Si la iglesia tuviese que pasar por esta prueba tendríamos todo derecho a decir que todas las cosas malas que vienen contra nosotros vienen de Dios, y que no son ataques del diablo.

Notemos que nuestro pasaje dice: "Te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero."

"La prueba" de la que está hablando es la Gran Tribulación, que empieza a describir en los capítulos siguientes de Apocalipsis.

Dios nos guardará de la prueba que viene sobre el mundo entero; ¿cómo? por medio del Rapto de la iglesia antes de que empiece la Gran Tribulación.


Razón 2: En las grandes horas de prueba Dios siempre guardo a Su gente

2 Pedro 2:4-9
4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,
7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados
8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),
9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.

En este pasaje Pedro nos habla de 2 grandes juicios que vinieron sobre los hombres (y uno sobre los ángeles).

Vemos el diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra; en los dos casos vemos una destrucción masiva, y vemos a Dios librando solamente a los suyos, guardándolos de esos 2 juicios.

Jesús nos habló también de esto:

En Mateo 24:37-39 dijo: "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre"; y en Lucas 17:28-30: “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”.

En estas 2 grandes "horas de prueba" Dios no dejó a Noé en el diluvio, ni a Lot en Sodoma y Gomorra, los sacó de ahí, justo antes que sucedan.

Como Dios no ha cambiado Su manera de actuar, el guardarnos de la hora de la prueba será sacarnos de este mundo inmediatamente antes que suceda la Gran Tribulación.


Razón 3: La Iglesia no se menciona en Apocalipsis durante la Gran Tribulación


Apocalipsis 1:19
19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

Jesús le dijo a Juan que escriba acerca de tres cosas: (1) Las cosas que vio. (2) Las cosas que son. (3) Las cosas que serán después de estas.

Las cosas que son es o que acaba de mostrarle, a Jesús glorificado después de haber terminado Su obra y haberse sentado a la diestra de Dios. Además el efecto que ha producido en nosotros, los que creemos en Él.

Es interesante lo que dice en 1 Juan 1:1-3: "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo."

Luego le dice que escribe de las cosas que son; esto se describe en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis y nos hablan del tiempo de la iglesia, o como otros lo llaman el tiempo de la gracia o la dispensación de los gentiles o del Espíritu Santo.

Es el tiempo que vivió Juan y el que vivimos hoy.

Lo tercero que le dice que escriba son las cosas que serán después de estas; lo cual se refiere a la Gran Tribulación (del capítulo 4 al 19), y los demás acontecimientos futuros.

En el primer versículo del capítulo 4 se ve la última mención de la iglesia hasta la Segunda Venida de Jesucristo en el capítulo 19.

Apocalipsis 4:1
1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Vemos que terminado el tiempo de la iglesia empieza el tiempo de la Gran Tribulación donde la iglesia no se encuentra.


Razón 4: El tiempo de Israel y el tiempo de los Gentiles

Daniel 9:20-27
20 Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;
21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.
22 Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.
23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.
24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Daniel estaba orando por su pueblo, por Israel, que se encuentra cautivo lejos de la tierra de la promesa. Dios le envió al ángel Gabriel para decirle que Jerusalén sería reedificada y darle el orden delos tiempos que vendrían por delante.

Para entender esta profecía debemos entender que cuando habla de semanas está hablando de periodos de 7 años.

Cuando Jacob trabajo por sus esposas, el tiempo asignado fue de una semana, la cual representaba 7 años. Puedes leer la historia en Génesis 29.

Dios le muestra un periodo de 70 semanas o 490 años que sería el tiempo de Israel. En este tiempo se muestra un periodo de 69 semanas (483 años) hasta la muerte del Mesías y de ahí un intervalo de tiempo hasta la semana 70, que es el periodo de la Gran Tribulación.

El tiempo de intervalo entre la semana 69 y 70 es el periodo que vivimos hoy, el tiempo de la iglesia, el cual terminará cuando sea el Rapto y vuelva a empezar el tiempo de Israel, en su semana final, es decir, la Gran Tribulación.


Razón 5: Él que Detiene la Aparición del Anticristo

2 Tesalonicenses 2:3-8 
3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.
7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.

El Anticristo es una persona muy conocida en la cultura popular, le ha dicho que son personas específicas o instituciones a lo largo de los siglos.

Lo que es un hecho que es una persona que existirá, que no sabemos quien es, pero que se manifestará durante la Gran Tribulación.

De este personaje se nos dice que hay alguien que lo detiene, el consenso es que es el Espíritu Santo. Mientras el Espíritu Santo esté en esta tierra durante Su dispensación o periodo no se podrá manifestar el Anticristo, pero al ser quitado, lo será.

Ahora, si el Espíritu Santo se va, nosotros nos vamos con Él, ya que el Espíritu Santo está en nosotros, los creyentes en Cristo.


Razón 6: El Hecho que el Rapto y la Segunda Venida sean Dos Hechos Diferentes

1 Tesalonicenses 4:16-17
16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Zacarías 14:1-4
1 He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos.
2 Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.
3 Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla.
4 Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.

Aquí vemos dos acontecimientos diferentes, la primera es el Rapto de la Iglesia, veamos que Jesús no toca tierra en esta ocasión sino que recibe a Su iglesia en las nubes; pero en el segundo acontecimiento (el cual se ve también en Apocalipsis 19:11-19) vemos a Jesús regresando a la tierra, e incluso afirmando sus pies en el monte de los Olivos.

De ahí vemos que el Rapto es un acontecimiento diferente y anterior a la Segunda Venida de Jesucristo.


Razón 7: ¿A Quién Esperamos?

1 Tesalonicenses 1:8-10
8 Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;
9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Los Tesalonicenses si que sabían, ellos no estaban esperando que empezase la ira venidera (la Gran Tribulación), sino a Jesús quien nos libra de ella.

Igualmente nosotros no debemos esperar que ocurra la Gran Tribulación sino esperar ser librados de ella en el Rapto.


Conclusión

Estás son solo siete de las razones bíblicas por las que creo en el rapto antes de la Gran Tribulación, en otros artículos posteriores hablaré más del tema.


Escrito por Ricardo Botto

viernes, 23 de junio de 2017

Siete Razones Bíblicas por las que creo en el Rapto antes de la Gran Tribulación


Este es un debate que ya tiene bastante tiempo, no es un punto claro pues la Biblia nos da argumentos para creer que el Rapto podría ser, antes, a la mitad, al final de la Gran Tribulación o sencillamente no haber.

Sin embargo, al estudiar la Biblia veo que más pesa la enseñanza de que si habrá un Rapto anterior a la Gran Tribulación, hay muchas razones pero solo les daré siete.

Razón 1: La Gran Tribulación NO ES para la iglesia

Apocalipsis 3:10
10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

Aquí nos dice de habrá una "hora de prueba" que vendrá sobre el mundo entero para PROBAR a los que moran sobre la tierra.

Este tiempo se refiere a la Gran Tribulación, donde habrá guerras, hambres, enfermedades, muertes y calamidades como nunca antes.

Dios no prueba a Sus hijos con estas calamidades, lo hace con Su Palabra (2 Timoteo 3:16-17).

Si la iglesia tuviese que pasar por esta prueba tendríamos todo derecho a decir que todas las cosas malas que vienen contra nosotros vienen de Dios, y que no son ataques del diablo.

Notemos que nuestro pasaje dice: "Te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero."

"La prueba" de la que está hablando es la Gran Tribulación, que empieza a describir en los capítulos siguientes de Apocalipsis.

Dios nos guardará de la prueba que viene sobre el mundo entero; ¿cómo? por medio del Rapto de la iglesia antes de que empiece la Gran Tribulación.


Razón 2: En las grandes horas de prueba Dios siempre guardo a Su gente

2 Pedro 2:4-9
4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
6 y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,
7 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados
8 (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),
9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.

En este pasaje Pedro nos habla de 2 grandes juicios que vinieron sobre los hombres (y uno sobre los ángeles).

Vemos el diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra; en los dos casos vemos una destrucción masiva, y vemos a Dios librando solamente a los suyos, guardándolos de esos 2 juicios.

Jesús nos habló también de esto:

En Mateo 24:37-39 dijo: "Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre"; y en Lucas 17:28-30: “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”.

En estas 2 grandes "horas de prueba" Dios no dejó a Noé en el diluvio, ni a Lot en Sodoma y Gomorra, los sacó de ahí, justo antes que sucedan.

Como Dios no ha cambiado Su manera de actuar, el guardarnos de la hora de la prueba será sacarnos de este mundo inmediatamente antes que suceda la Gran Tribulación.


Razón 3: La Iglesia no se menciona en Apocalipsis durante la Gran Tribulación


Apocalipsis 1:19
19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

Jesús le dijo a Juan que escriba acerca de tres cosas: (1) Las cosas que vio. (2) Las cosas que son. (3) Las cosas que serán después de estas.

Las cosas que son es o que acaba de mostrarle, a Jesús glorificado después de haber terminado Su obra y haberse sentado a la diestra de Dios. Además el efecto que ha producido en nosotros, los que creemos en Él.

Es interesante lo que dice en 1 Juan 1:1-3: "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo."

Luego le dice que escribe de las cosas que son; esto se describe en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis y nos hablan del tiempo de la iglesia, o como otros lo llaman el tiempo de la gracia o la dispensación de los gentiles o del Espíritu Santo.

Es el tiempo que vivió Juan y el que vivimos hoy.

Lo tercero que le dice que escriba son las cosas que serán después de estas; lo cual se refiere a la Gran Tribulación (del capítulo 4 al 19), y los demás acontecimientos futuros.

En el primer versículo del capítulo 4 se ve la última mención de la iglesia hasta la Segunda Venida de Jesucristo en el capítulo 19.

Apocalipsis 4:1
1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Vemos que terminado el tiempo de la iglesia empieza el tiempo de la Gran Tribulación donde la iglesia no se encuentra.


Razón 4: El tiempo de Israel y el tiempo de los Gentiles

Daniel 9:20-27
20 Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;
21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.
22 Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.
23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.
24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Daniel estaba orando por su pueblo, por Israel, que se encuentra cautivo lejos de la tierra de la promesa. Dios le envió al ángel Gabriel para decirle que Jerusalén sería reedificada y darle el orden delos tiempos que vendrían por delante.

Para entender esta profecía debemos entender que cuando habla de semanas está hablando de periodos de 7 años.

Cuando Jacob trabajo por sus esposas, el tiempo asignado fue de una semana, la cual representaba 7 años. Puedes leer la historia en Génesis 29.

Dios le muestra un periodo de 70 semanas o 490 años que sería el tiempo de Israel. En este tiempo se muestra un periodo de 69 semanas (483 años) hasta la muerte del Mesías y de ahí un intervalo de tiempo hasta la semana 70, que es el periodo de la Gran Tribulación.

El tiempo de intervalo entre la semana 69 y 70 es el periodo que vivimos hoy, el tiempo de la iglesia, el cual terminará cuando sea el Rapto y vuelva a empezar el tiempo de Israel, en su semana final, es decir, la Gran Tribulación.


Razón 5: Él que Detiene la Aparición del Anticristo

2 Tesalonicenses 2:3-8 
3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?
6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.
7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.

El Anticristo es una persona muy conocida en la cultura popular, le ha dicho que son personas específicas o instituciones a lo largo de los siglos.

Lo que es un hecho que es una persona que existirá, que no sabemos quien es, pero que se manifestará durante la Gran Tribulación.

De este personaje se nos dice que hay alguien que lo detiene, el consenso es que es el Espíritu Santo. Mientras el Espíritu Santo esté en esta tierra durante Su dispensación o periodo no se podrá manifestar el Anticristo, pero al ser quitado, lo será.

Ahora, si el Espíritu Santo se va, nosotros nos vamos con Él, ya que el Espíritu Santo está en nosotros, los creyentes en Cristo.


Razón 6: El Hecho que el Rapto y la Segunda Venida sean Dos Hechos Diferentes

1 Tesalonicenses 4:16-17
16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Zacarías 14:1-4
1 He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos.
2 Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.
3 Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla.
4 Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.

Aquí vemos dos acontecimientos diferentes, la primera es el Rapto de la Iglesia, veamos que Jesús no toca tierra en esta ocasión sino que recibe a Su iglesia en las nubes; pero en el segundo acontecimiento (el cual se ve también en Apocalipsis 19:11-19) vemos a Jesús regresando a la tierra, e incluso afirmando sus pies en el monte de los Olivos.

De ahí vemos que el Rapto es un acontecimiento diferente y anterior a la Segunda Venida de Jesucristo.


Razón 7: ¿A Quién Esperamos?

1 Tesalonicenses 1:8-10
8 Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;
9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Los Tesalonicenses si que sabían, ellos no estaban esperando que empezase la ira venidera (la Gran Tribulación), sino a Jesús quien nos libra de ella.

Igualmente nosotros no debemos esperar que ocurra la Gran Tribulación sino esperar ser librados de ella en el Rapto.


Conclusión

Estás son solo siete de las razones bíblicas por las que creo en el rapto antes de la Gran Tribulación, en otros artículos posteriores hablaré más del tema.


Escrito por Ricardo Botto




jueves, 6 de octubre de 2016

(VIDEO) EL RAPTO DE LA IGLESIA | LAS 7 SEÑALES | LA SEGUNDA VENIDA


Encontré este impactante video en YouTube que nos muestra las 7 señales que precederán al rapto de la iglesia y que están ocurriendo el día de hoy.

Los animo a verlo que está muy bien hecho.




Doctrinas Escatológicas 2: El Arrebatamiento

El Arrebatamiento


También llamado “el rapto.” Es el tiempo en que Cristo recogerá a su iglesia antes del inicio de la Gran Tribulación para llevarlos al Cielo.

En 1 Tesalonicenses 4:13-17 dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

Pablo está hablando aquí acerca del arrebatamiento o rapto de la iglesia, cuando Jesús venga por los suyos; en ese momento aquellos que murieron en Cristo resucitarán primero y luego nosotros que estamos vivos seremos arrebatados al Cielo.

En 1 Corintios 15:51-54 vemos lo que pasará en ese momento con nuestros cuerpos: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.”

En ese momento nuestros cuerpos serán glorificados y recibiremos la redención de nuestros cuerpos como dice en Romanos 8:23: “Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”
¿En qué momento sucederá esto?

En Lucas 21:36 dice: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” Y en Apocalipsis 3:10 dice: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.”

¿Cuál es esa hora de prueba que vendrá sobre el mundo? La Gran Tribulación.

Es evidente que la iglesia será librada de la Gran Tribulación en el arrebatamiento.

Si leemos el Libro de Apocalipsis vemos que dice en el verso 19 del capítulo 1: “Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.”

En el capítulo 1 habla acerca de su visión de Cristo glorificado (“las cosas que ha visto”); en los capítulos 2 y 3 habla acerca del tiempo de la iglesia (“las cosas que son”); pero a partir del capítulo 4 vemos un cambio: “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

A partir de ese verso y hasta el capítulo 19, cuando Cristo regresa con los suyos a la tierra al final de la Gran Tribulación, no se vuelve ha hablar de la iglesia.

Cuando nos habla de las cosas después de estas, nos habla de las cosas que sucederán después del tiempo de la iglesia.

Por eso podemos concluir que la iglesia no pasará por la Gran Tribulación.


lunes, 29 de agosto de 2016

Señores y Señoras, Si habrá un Arrebatamiento de la Iglesia


Siendo niño me llamaba la atención los letreros que colocaban en varias iglesias de mi ciudad: "Jesucristo viene pronto, ¡prepárate!" Por supuesto que con mi mentalidad de niño católico no entendía nada en absoluto.

Llegué a la adolescencia y un día llegaron los Gedeones Internacionales y nos regalaron unos Nuevos Testamentos azules. Recuerdo que algunos los botaron a la basura, otros se los fumaron literalmente, pero yo decidí leerlo.

Me fui directamente al libro de Apocalipsis y me asusté tanto que lo leí tres veces, y terminé orando: "Dios, no permitas que me quede aquí." En realidad no sabía lo que oraba.

A las pocas semanas me predicó un joven, y sin que le diga lo que había leído, me habló de Apocalipsis, me explicó la salida, recibir a Cristo como Señor y Salvador. Hicimos la oración del pecador y nací de nuevo.

Unas dos semanas después me llevaron a ver la famosa película "Como ladrón en la noche." Y entendí lo que se venía.

(Película Completa) Como Ladrón en la Noche



Así que llevo 37 años estudiando del tema pues creo que la venida de Jesucristo es inminente. 

Por eso les dejaré aquí los enlaces de varias entradas del blog en los que enseño del arrebatamiento de la iglesia, no tods son míos, algunos los he tomado de otros autores, pero me parecen relevantes al tema.

¿Pasará la Iglesia por la Gran Tribulación?

El Arrebatamiento de la Iglesia


El Rapto, la Segunda Venida y el Milenio





Y aquí les dejo un par de videos que preparé acerca del tema:

Dos Ejemplos de Jesús Acerca del Arrebatamiento 


Testimonio de Cuatro Padres de la Iglesia acerca del Arrebatamiento 











jueves, 21 de julio de 2016

LA IGLESIA SERÁ GUARDADA «DE LA HORA» DE LA PRUEBA


LA IGLESIA SERÁ GUARDADA «DE LA HORA» DE LA PRUEBA



Con este escrito continuaré respondiendo a la pregunta: ¿La Iglesia pasará por la Gran Tribulación?

En esta ocasión colocare un estudio bíblico de la página "Verdades Preciosas", que creo que van a disfrutar


LA IGLESIA SERÁ GUARDADA «DE LA HORA» DE LA PRUEBA



Apocalipsis 3:10
“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.”



Introducción

Aquí se establece, con las mismas palabras de Cristo, que la Iglesia será guardada fuera de la hora de la prueba que habrá de venir. Tal es la fuerza de la preposición griega «ek», que significa «de o fuera de». No dice que la Iglesia será tan sólo preservada en o a través de la hora venidera (para lo cual las preposiciones son diferentes), sino «de» o «fuera de» ella.

Para ilustrar esto, tomemos las figuras del Génesis con relación al diluvio: Enoc había sido trasladado al cielo antes del diluvio (es decir, fue guardado fuera de éste), en tanto que Noé fue guardado a través de sus aguas. Dios nos da así, desde el comienzo de la Biblia un bendito testimonio de la doble preservación: fuera y en. Noé, como Lot (a diferencia de Abraham, quien no tuvo que huir a una pequeña Zoar como Lot), aunque preservados, estuvieron presentes en las circunstancias de la prueba: y esto mismo es lo que ocurrirá con el remanente convertido de israelitas durante el tiempo de los terribles juicios (Mateo 24). La esperanza cristiana ― la “esperanza bienaventurada”, Tito 2:13― es estar con el Señor en el cielo, y ése es el anhelo de la Iglesia. Seguramente que el clamor se oye con fuerza hoy día: “Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” (Mateo 25:6).


Exención del tiempo de la prueba

Muchos presentan mal la verdad que el Señor declara en Apocalipsis 3:10, afirmando, por ejemplo, que en este pasaje «lo que Cristo prometió fue una completa exención de la prueba». Pero ésa no es su promesa aquí. Apocalipsis 3:10 afirma que habrá una completa exención de la hora de la prueba. La diferencia no es superficial.

William Kelly observó respecto de esto:

«El Señor promete eximir, no meramente de la tribulación, sino de la “prueba”, y no de la prueba (de la naturaleza que fuere, ya seductiva, ya terrible y peligrosa), sino “de la hora de la prueba”. Fuera de esa hora, la cual incluye la Gran Tribulación que viene para probar a los que moran sobre la tierra»(Lectures on the Second Coming and Kingdom, p. 281).

La exención, pues, de que aquí se habla, no es del daño en o a través de la hora de la prueba, sino del mismo período de tiempo (de la hora) que dura la prueba.

La preposición «ek» («de»), significa «fuera de», y no «en» ni «a través de»

Quienes enseñan que la Iglesia pasará por la Gran Tribulación, dicen que la preposición “ek” a veces significa «en presencia de», en el sentido de que uno es guardado, no «fuera de o en ausencia de», sino «en presencia de». Un autor postribulacionista (los que creen que la Iglesia pasará por la Gran Tribulación), lo expresa así:

«Ek generalmente significa de en el sentido de fuera de, de modo que, el hecho de que la Iglesia sea guardada fuera de la tribulación siempre fue una máxima para los dispensacionalistas. Pero ek también significa de en el sentido de ‘separados, pero estando todavía en presencia de’, lo cual puede verse en Juan 17:15 (cf. Gálatas 1:4). Juan podría haber empleado la otra preposición griega apo (lejos de), si hubiera querido decir que la Iglesia sería removida de la hora de la prueba, pero no lo hizo» (J. B. Payne, The Imminent Appearing Of Christ, p. 78. Así también Reese, The Approaching Advent of Christ, p. 205).

Así, vemos que algunos enseñan que la Iglesia sufrirá la persecución de la Gran Tribulación (y citan, por ejemplo, Hechos 14:22 “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”), mientras que otros enseñan que será preservada sin sufrir ningún daño en medio de ella, como vimos recién.

La misma posición asume George E. Ladd, quien en su obra contra la venida del Señor antes de la Gran Tribulación «The Blessed Hope», se detiene en la preposición griega ek, y la relaciona también con la oración del Señor en Juan 17:15 cuando él desea que los suyos sean “guardados fuera del mal”. Ladd arguye luego que


«Esto no significa remoción de la escena de este mundo, sino que sólo quiere decir que serán guardados del mal y de la tribulación mientras estén en él».

El error fundamental de Ladd, como el de los demás antidispensacionalistas, estriba en no ver que la promesa del Señor es la de ser guardados, no fuera de la tribulación, sino fuera de la hora de la tribulación; es decir, como ya lo vimos, completamente fuera del tiempo de la prueba. El punto no es geográfico, sino temporal, si hemos de ceñirnos a las exactas palabras del Señor. Pues Él no prometió preservación de peligro durante el tiempo, sino liberación del tiempo en el cual tiene lugar la prueba. La palabra griega para hora (del griego hora) significa una hora, período o sazón, e indica claramente que los cristianos serán liberados del entero período de la tribulación cuando venga el Señor para tomarlos a él, y no que serán preservados a través de la prueba.

El error común en todos los antidispensacionalistas, podemos ver, pues, es que se centran en el hecho de ser guardados de la tribulación, mientras que ése no es el lenguaje de la Escritura. Ésta dice “fuera de la hora”. Suena realmente extraño ser guardados «separados, pero aún en presencia de la hora»; mientras que sí tiene sentido si vemos una remoción antes de la hora. Tal vez ésta sea la razón de por qué todos los oponentes insisten en usar la palabra “prueba”, y no“hora”.

Y debemos basar nuestra fe, no en las posibles preposiciones que el Espíritu Santo «pudo» haber usado (tales como en (en) o dia (a través de), sino en la que realmente empleó: ek, o sea, fuera de. Porque para satisfacer a los antidispensacionalistas, se podrían haber empleado cualquiera de estas dos, pues así el Espíritu de Dios habría dejado en claro que la Iglesia pasaría a través de la hora de la prueba, y sería preservada dentro de ella. No es, pues, ser guardados de la prueba durante ese tiempo, sino del período de tiempo que dura la prueba.

Veamos las objeciones de un conocido amilenarista O. T. Allis:

«No se ha de pasar por alto el hecho de que mientras que los pretribulacionistas son totalmente categóricos en el hecho de que la Iglesia no pasará por la gran tribulación, no son menos categóricos en cuanto a que los judíos sí lo harán. Esto implica una interpretación un tanto arbitraria de la palabra “de” tal como se usa en relevantes pasajes. Jeremías 30:7 declara: “tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado”. Daniel 12:1 dice simplemente: “En aquel tiempo será libertado tu pueblo.” En Apocalipsis 3:10 leemos: “Te guardaré de (ek) la hora de la prueba”. En Apocalipsis 7:14 se dice: “Estos son los que han salido de (ek) la gran tribulación.” Mateo 24:22, al hablar del acortamiento de aquellos días, deja ver claramente que los escogidos pasarán por ella. Juan 17:15 ilustra la ambigüedad de la preposición “de” (ek): “No ruego que los quites del (ek en el sentido de fuera de, lejos de) mundo, sino que los guardes del (ek) mal.” El propósito del sellamiento de los siervos de Dios antes del derramamiento de las plagas (Apocalipsis 7:3) favorece el punto de vista de que ellos han de pasar incólumes a través de ellas. ¿Por qué no deberíamos aplicar lo mismo a Apocalipsis 3:10? Más bien parece inconsistente insistir en que “de” en Jeremías 30:7 debe significar que Israel pasará por la tribulación, pero que “de” en Apocalipsis 3:10 debe significar que la iglesia de Filadelfia, y, por implicación, la entera Iglesia en la tierra entonces, no pasará por ella, sino que será liberada de ella mediante el arrebatamiento» (O. T. Allis, Prophecy and the Church, p. 213, 214).

J. N. Darby, hace más de un siglo y medio atrás contestó justamente a estas objeciones:

«Εκ tiene la fuerza, no solamente de “fuera de”, sino de “de” al igual que από. La diferencia, sin embargo, dependerá del significado de las palabras: εκ, fuera de, es decir, de entrar; από, apartado o lejos de. De ahí el significado de εκ en Juan 12:27; Hebreos 5:7; Santiago 5:20, etc. Se trata de salvar de, o de entrar en, esta hora, la muerte, etc. Asimismo από en Mateo 1:21; 6:13; Lucas 11:4; Hechos 2:40; Romanos 5:9. La primera supone un estado de circunstancias, una condición, dentro de la cual la persona podría entrar, pero que no entró; mientras que la otra supone algunas personas o circunstancias adversas a su interés, a las que no se les permite actuar contra ellos ni producir los efectos de sus malicias, o que se los apartó de ellas. Con από ellos son considerados como existencias hostiles; con έκ es un estado, tal como εκ νεκρων ανασ, “de entre los muertos”. Estos últimos no son personas ni cosas hostiles; estar entre ellos es un estado. Así από του πονηπου es un poder hostil. Lucas 1:74 es un estado en el cual ellos estaban o podían estar. Así Romanos 7:24 es el estado en el cual estaba; no un poder hostil aparte de sí mismo. Romanos 15:3 significa personas hostiles. En 2.ª Corintios 1:10 εκ es usado de nuevo por cuanto es evidentemente un estado: así Colosenses 1:18, aunque “fuera del” poder de las tinieblas podría ser mejor aquí. En 1.ª Tesalonicenses 1:10 dice από της οργης, pues la ira no es una condición, sino un poder hostil de otro. En 2.ª Tesalonicenses 3:2, es de hombres irracionales y malvados. Esto es evidente. En 2.ª Timoteo 4:17 se hubiese dicho από του λέοντος, pero εκ στόματος indica se librado de dentro de lo cual parecía entrar, de un estado en el cual se hubiese encontrado. 2.ª Pedro 2:9 es más directamente “fuera de” ella cuando se está en ella; de cualquier modo, es un estado de πειπασμου. Asimismo en Apocalipsis 3:10 los fieles son guardados de entrar en este estado, preservados de entrar en él, o, como decimos, excluidos de él. Pues las palabras aquí se corresponden plenamente con “fuera de” y con “de”. “De” se refiere a lugar, si se crea una distancia desde un determinado objeto, como cuando fueron de Jerusalén a Jericó: ponen una distancia entre él y la ciudad. “Fuera de”, en cambio, significa cesar de estar dentro. Con από se trata siempre de un objeto distinto del que habla o de la persona a la que se habla; mientras que εκ implica un estado en el que él está o podría estar» (Collected Writings of J. N. Darby 13:376, Stow Hill ed.).

Respecto de Juan 17, J. N. Darby escribió:

La cita de Juan 17:15 demuestra exactamente lo contrario de aquello para lo cual es citada. Ellos han de ser guardados completamente fuera de aquello a lo que εκ se aplica. No que hayan de ser guardados completamente fuera del mundo, sino que no han de ser quitados del mundo (εκ του κόσμου); pero sí han de ser completa y absolutamente guardados del mal (εκ του πονηρου): y es lo mismo en Apocalipsis 3:10, completa y absolutamente, no “a través de” ni “en” la hora, sino εκ της ωρας (fuera de la hora)» (Letters of J. N. Darby 3:370).

Además de Juan 17:15, también se citan Gálatas 1:4 y Hebreos 5:7 para sostener el punto de vista contrario:

«Aquí (Gálatas 1:4) se nos dice que los cristianos son librados fuera de este presente siglo, y, sin embargo, es obvio por el mismo hecho de su existencia que ellos están presentes en él: están en él, pero librados de sus pecados, de su espíritu y de su juicio… porque los cristianos, si bien han sido librados de este presente siglo malo, todavía permanecen en él… Aquí hay un caso (Hebreos 5:7) en el que sabemos que el Señor sufrió y pasó a través de la muerte, y, sin embargo, fue salvo de ella. Nada más decisivo que este pasaje podría desearse»(A. Reese, The Approaching Advent of Christ, p. 204, 205).

Pero nadie podría creer que el Señor estuvo en la muerte y fuera de la muerte al mismo tiempo. Pero hay una evidente diferencia entre ser «guardado de la muerte»y ser salvo de ella. Tampoco fue Él «guardado fuera del tiempo» de la muerte. Juan 17:15, Gálatas 1:4 y Hebreos 5:7 confirman nuestro entendimiento de Apocalipsis 3:10.

1. Los discípulos estuvieron completamente fuera del mal.
2. Nosotros estamos fuera de este presente siglo malo, y vivimos, no en él, sino en el tiempo de él. No somos guardados fuera del tiempo de él.
3. Seremos guardados fuera del tiempo de la prueba.

Uno puede ver en seguida la diferencia que habría en Gálatas 1:4 si se hubiese escrito: «Nos libra de la hora del presente mundo malo». El anterior razonamiento, sin embargo, haría que nosotros estuviésemos en la hora y fuera de la hora de la prueba al mismo tiempo, que es exactamente la manera en que se maltrata Apocalipsis 3:10.

Siempre veremos que los que se oponen a la verdad dispensacional, dan vueltas para distraer la atención de la palabra “hora”, y dirigirla hacia cualquier otra parte. Y es tan crucial la diferencia entre “la hora” y “la prueba”, que algunos hasta han tratado de forzar una aparente analogía con otras “horas” en las que supuestamente se está en ellas y se sale de ellas preservados. Por ejemplo:

«La palabra “hora” aparece muchas veces en los Evangelios con referencia a las pasiones de Jesús (Mateo 26:45; Marcos 14:35, 41; Juan 2:4; 7:30; 8:20; 12:23, 27; 13:1: 17:1). El énfasis recae en la experiencia dentro del tiempo, no en el período como tal. En su ruego: “Padre, sálvame de esta hora”, Jesús no habría orado por la liberación del período de tiempo a través del cual habría ido aun si no hubiese muerto; sino que más bien pide la liberación de los eventos dentro del período de tiempo (Juan 12:27). Ésta es una manera común de hablar. Orar para ser liberado de un tiempo malo, no es pedir ser quitado del mundo antes de ponerse mal (él ya está mal), sino para que el Señor lo preserve y lo lleve a salvo del período del mal. El énfasis no recae en el período de tiempo per se, sino en las características prominentes del período» (R. Gundry, The Church and the Tribulation, p. 59, 60).

Pero los mismos pasajes citados por el autor demuestran claramente que es imposible igualar “esta hora” con el mero paso del tiempo. Sin los eventos específicos, no podría haber existido “esta hora” (los eventos y el tiempo cuando ocurren, son inseparables). Aquellos eventos específicos son los que constituyen “esta hora”, eventos que le conferían su carácter. Hay una gran fuerza moral en esas palabras: “Padre, sálvame de esta hora.”

Además, no existe ninguna analogía, pues nuestro Señor no estaba orando por preservación a través de la hora; sino que oró por liberación de ella, para ser guardado fuera de ella. Y, naturalmente, el cristiano sabe que evitar ser hecho pecado por nosotros (2.ª Corintios 5:21) estaba en consonancia con la perfección de su santa Persona. Pronunciar esta oración: “Pasa de mí esta copa”, era parte de Su perfección y santidad. Su oración, pues, era porque la hora fuese quitada, igual que en el caso de la copa. Y, sin embargo, Él había venido para esta hora, como lo leemos en Juan 12:27, lo cual nos da otro aspecto de esta hora, así como Juan da también otro aspecto respecto a la copa (Juan 18:11).

En cuanto a la analogía del mal, ser guardados fuera del tiempo del mal significa no pasar a través de ningún mal. Ser guardado fuera del tiempo de la prueba significa no pasar a través de ninguna prueba.

Pero debe quedar claro y firme el hecho de que Apocalipsis 3:10 afirma que seremos guardados de la hora, del tiempo, de la prueba. Ningún esfuerzo por multiplicar elaboradas citas de preposiciones puede alterar el hecho patente de la frase. Es simplemente imposible ser «separados de la hora, del tiempo, de la prueba, pero permanecer todavía en presencia de la misma».

En Apocalipsis 7:14 aprendemos acerca de una multitud de gentiles que salen de la tribulación. El contraste con Apocalipsis 3:10 es suficientemente claro, a pesar de que muchos no sean capaces de verlo: los de Apocalipsis 7:14 salen de la tribulación, mientras que los de Apocalipsis 3:10 son guardados fuera de esa hora. Cualquiera entiende que los verbos “salir de” y “guardar de” son completamente diferentes.


La palabra “guardar”

Se alega que el significado del verbo tereo es «guardar», y que, por tanto, para ser guardada, la iglesia debe estar presente en la tribulación. Se trata de buscar una analogía con Juan 17:5 donde se usa el mismo verbo (tereo) combinado con la misma preposición (ek), y se arguye que Juan 17:5 muestra que los discípulos necesitaban ser guardados en presencia del peligro (R. Gundry, The Church and the Tribulation). Ya hemos considerado Juan 17:5 y vimos que los creyentes habrían de ser guardados completamente fuera del mal.

El punto esencial del argumento, entonces, es que si la Iglesia estuviese ausente de la hora, sería innecesario «guardarla»; y el pasaje enseñaría que habría una protección en ausencia de tribulación.

Veamos qué nos dice J. H. Thayer en su Greek-English Lexicon of the New Testament, pág. 190:

«Referente a cualquier tipo de separación o disolución de conexión con una cosa o persona… guardar a uno a distancia de, etc. [cf. B. 327 (281)], Juan 17:15; Apocalipsis 3:10.»

¿Qué puede ser más claro que el hecho de que «separación o disolución de conexión con» la hora, significa que los santos no estarán presentes en la hora, sino que estarán fuera de ella, separados de la hora, desconectados de ella (del mismo modo que los discípulos habían de estar fuera del mal, separados de él, desconectados del mal)? Uno no puede estar separado de un tiempo y estar todavía en presencia de ese tiempo.

Y podemos agregar una diferencia que establece el léxico de Thayer en cuando a tereo (guardar) combinado con las preposiciones en (en) o ek (de, fuera de):

«Tereo combinado con la preposición en significa ‘hacer que uno persevere o permanezca firme en una cosa’. Mientras que tereo combinado con ek (caso de Apocalipsis 3:10), hace significar: ‘guardar para que uno escape de forma segura fuera de’» (Greek-English Lexicon of the New Testament, pág. 622).

La “hora de la prueba” es todavía futura

Apocalipsis 3:10 nos dice entonces que los cristianos seremos guardados “de la misma hora de la prueba”. No seremos guardados en la Gran Tribulación, ni a través de ella. No estaremos presentes en la hora, en el tiempo, de ella en absoluto.

Un amilenarista, escribió:

«Si Dios cumplió su promesa a ellos, entonces la ‘prueba’ debe de haber ocurrido en sus días» (Millennial Studies, pág. 129).

Otro amilenarista, O. T. Allis, afirma que hoy estamos en «la tribulación de Jacob»:

«El “tiempo de angustia para Jacob”, o de tribulación, si lo contamos, como bien puede hacerse, desde la destrucción de Jerusalén que tuvo lugar en los días de Jeremías, ha sido incomparablemente largo; todavía continúa; y su fin aún no ha llegado. Los tiempos de los gentiles han tenido lugar, y continuarán hasta que terminen, tiempo de angustia o tribulación para Jacob» (Prophecy and the Church, pág. 209).


Y otro escribió:

«Al tratar el pasaje que confiere su título al libro, el autor sostiene que estas palabras se dirigen a toda la Iglesia a lo largo de esta edad…, mientras que, en realidad, ellas fueron dirigidas a la iglesia de Filadelfia con referencia a un período de prueba que había de caer sobre la ‘oikoumene’, y no sobre el ‘kosmos’. Nadie va a negar que ellas proporcionan aliento a todas las iglesias a través del siglo para guardar la palabra de la paciencia del Señor, pero el período de prueba a que se refiere no tiene nada que ver con la intensa tribulación de los últimos días» (Reviews ‘Kept From the Hour’, Watching and Waiting, mayo-junio, 1958, pág. 46).

Ahora bien, estas objeciones están mal fundadas por las siguientes razones:


1. Si esta “hora” ocurrió en el tiempo de Filadelfia, los santos de Filadelfia no fueron guardados fuera de la hora de la prueba como Dios dijo que lo serían. Ellos habrían estado presentes en el tiempo de la hora de la prueba, pues estaban aquí en la tierra cuando esa hora supuestamente transcurrió.


2. La hora de la prueba que vendrá sobre todo el mundo habitable, afectará ciertamente de gran manera a “los que moran sobre la tierra”. Esta expresión tiene una fuerza específica en el libro del Apocalipsis. Se la encuentra en Apocalipsis 3:10; 6:10; 8:13; 11:10; 13:8, 14; 17:2, 8. Apocalipsis 14:6 dice en realidad “a los sentados o establecidos en la tierra”. Apocalipsis 13:12 se refiere a la misma clase de personas. La frase no incluye a toda persona que mora sobre la faz de este globo. La expresión tiene un significado moral. Denota una clase de personas que han escogido la tierra, y no el cielo, por su porción. Son algunas de las cizañas del reino de los cielos en su fase de misterio (Mateo 13): aquellos que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por tanto, Dios les envía una operación de error para que reciban al Inicuo, es decir, al Anticristo (2.ª Tesalonicenses 2). Podemos creer, pues, que muchos de esta clase estarán vivos tanto en el arrebatamiento ―que precede a la tribulación― como en la aparición; porque Cristo vendrá sobre esta clase moral en llama de fuego para tomar venganza sobre aquellos que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo (2.ª Tesalonicenses 1).

Filipenses 3.19 habla del carácter de los moradores de esta tierra, cuyo dios es su vientre, y piensan en las cosas terrenales. Ellos están en contraste con los cristianos señalados en Filipenses 3:20 (quienes estarán entre aquellos cuyo tabernáculo está en el cielo: Apocalipsis 13:6), los que esperan al Señor Jesús como Salvador. Los que moran en la tierra, constituyen esa generación moral que dice: “Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!” (Lucas 23:18); “Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad” (Mateo 21:38); “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lucas 19:14). Compárese también Apocalipsis 13:3-5, donde ambas clases son puestas en contraste. Nótese bien que la tierra es la heredad de Cristo (Mateo 21:38) que esos hombres querían para sí sin el Cristo de Dios. Son como aquellos de los días de Noé que se caracterizaban por dos cosas: por violencia y corrupción, y por comer y beber, casarse y darse en casamiento, sin Dios, y como si habitasen en la tierra para siempre. Los que habitan en la tierra se hallan en contraste moral con aquellos que habitan en el cielo, de quienes la bestia blasfema (Apocalipsis 13:6). Los santos de Filadelfia estarán entre aquellos que moran en el cielo. Los que moran en el cielo en el tiempo que la bestia haga esto son los santos resucitados del Antiguo y del Nuevo Testamento (Hebreos 11:40). Nosotros no estaremos en ese tiempo.


3. La hora de la prueba vendrá sobre toda la tierra habitada. Kosmos significa, en general, algo ordenado o regular. Es usado para describir el orden creado en Romanos 1:20; la gente del mundo (Juan 3:16 y Romanos 3:6); y la constitución moral del mundo (1.ª Juan 2:16); etc. Oikoumene, en cambio, significa la tierra habitada. Se usa en Lucas 2:1 para el Imperio Romano. El intento por limitar el radio geográfico abarcado por la palabra oikoumene en Apocalipsis 3:10 suena como una forma conveniente de librarse de la aplicación del pasaje a los cristianos en general. Sin embargo, quienes objetan el arrebatamiento antes de la Gran Tribulación nos dicen que Mateo 24:14 indica que debemos predicar el evangelio del reino por todas partes en el mundo, y aquí la palabra es oikoumene. Parece, por tanto, que la objeción basada en las palabras kosmos y oikoumene es o bien un descuido o un intento por tener las cosas de ambas maneras de modo de adaptar un sistema humanamente inventado impuesto sobre las Escrituras.

J. N. Darby respondió una objeción similar sobre este tema:

«No tengo dudas de que la tierra profética, y especialmente la romana, es la escena de los más grandes eventos y de los principios más profundamente perversos de los últimos días. Pero cuando el autor dice (p. 83): ‘La gran hora de la prueba viene solamente sobre la oikoumene (la tierra romana, véase Lucas 2:1), pero se trata de probar o poner a prueba a los que moran sobre la tierra’, su uso de oikoumene carece totalmente de respaldo. La tierra habitada (pues eso es lo que significa la palabra) fue dada a Augusto que representa el poder imperial de la bestia; y el orgullo del hombre, ignorante como podía ser de los consejos de Dios, era bastante propenso para asumir el título. Pero usar esto con el objeto de limitar la palabra a los confines de la tierra que realmente estaba bajo el dominio de los romanos, carece totalmente de respaldo. ¿Acaso la seguridad del juicio aplicado a todos los hombres por la resurrección de Cristo se limita sólo a la tierra romana (Hechos 17:31)? ¿O es éste el significado del versículo 6 del mismo capítulo? ¿Sólo dentro de la tierra romana es introducido el Primogénito (Hebreos 1:6)? ¿Acaso la voz (Romanos 10:18) sale solamente dentro de la tierra romana, traducida “hasta los fines de la tierra”? Allí se usa en lugar del hebreo Tebel, el mundo, en su sentido hebreo más extenso. Y así también la LXX (Salmos 9:8). Podemos señalar que Romanos 10:18, además, parece poner la “tierra” y el “mundo” precisamente en sentido contrario al que lo pone el autor. Tampoco sé de algún pasaje que dé a eretz [hebreo], tierra, un sentido más extenso que oikoumene (véase Isaías 24:4). Más bien todo lo contrario, como en aquellos que ya se han citado; es decir que ge [griego] es usado por Tebel [hebreo]. No existe claramente ninguna autoridad posible para usar oikoumene en relación con la tierra romana en Apocalipsis 3:10 por el hecho de que se aplique al Imperio una sola vez en un sentido limitado (ese imperio incluía entonces el mundo civilizado, el cual ciertamente le había sido entregado por Dios)»(Collected Writings 8:96, 97).

Apocalipsis 3:10 ciertamente no se aplica a ninguna prueba local o limitada. Ni mucho menos la hora de la prueba se limita a la tierra romana, aunque los apóstatas de la cristiandad (aquellos “que moran sobre la tierra”) son los objetos especiales de esta prueba.

4. Limitar Apocalipsis 3:10 a tan sólo una parte del mundo, es un artificio arbitrario que surge debido al deseo de evitar su aplicación a la Gran Tribulación. Pero así como creemos que Apocalipsis 2:7, 10, 17, 26, 27, 28; 3:5, 21 no están restringidos a esas respectivas asambleas y tiempo, así también Apocalipsis 3:10 no está restringido en ubicación y tiempo a Filadelfia. La promesa fue ciertamente cumplida a Filadelfia, y será cumplida a todos los cristianos. Ellos fueron guardados de la hora de la prueba, y así también lo seremos nosotros.

5. Los que creen que la iglesia pasará por la Gran Tribulación, definen esta última como tan sólo «intensa persecución», con el objeto de hacer que la presencia de la iglesia durante “la gran tribulación” parezca razonable. La“hora de la prueba” tiene por objeto a “aquellos que moran sobre la tierra”, de modo que no serviría de nada hacer que las dos expresiones se refieran al período venidero del derramamiento de la ira y del juicio penal de Dios.

6. En cuanto al argumento de O. T. Allis, nótese que “los tiempos de los gentiles” (Lucas 21:24) corren para el período abarcado por la imagen de Daniel 2; es decir, desde Nabucodonosor, la cabeza de oro, hasta que Cristo venga como una piedra hiriente para desmenuzar al último imperio gentil del mundo. Ahora bien, “la tribulación o angustia de Jacob” terminará cuando finalicen “los tiempos de los gentiles”, pero “el tiempo de angustia para Jacob” aún no ha comenzado. Y puesto que no puede haber dos tiempos tal como nunca lo hubo ni lo habrá, no pudo haber comenzado en el tiempo de Nabucodonosor. Daniel se refirió a él como futuro (Daniel 12), tal como lo hace Mateo 24. Y Juan, quien escribió el Apocalipsis después de la destrucción de Jerusalén, habla de la hora de la prueba como algo todavía venidero (Apocalipsis 3:10). Además, Apocalipsis 7:14 tiene lugar en la tercera división del libro, la cual contiene eventos posteriores al período de la Iglesia. Así pues, “el tiempo de angustia para Jacob” y “los tiempos de los gentiles” no son coextensivos en el tiempo por cuanto el tiempo sin parangón es aún futuro, y la tribulación o angustia de Jacob es un tiempo sin parangón (Jeremías 30:4-10). Jacob será salvo de la tribulación. Nosotros, en cambio, seremos guardados de, o fuera de, la hora de la prueba.



La Gran Tribulación tiene que ver con la ira, no con la persecución

Se ha dicho que los que creen en el arrebatamiento antes de la Gran Tribulación, lo hacen meramente porque quieren escapar de la hora de la prueba; que es un consuelo para la carne y que, por ende, no es bíblico. Véase, sin embargo, 1.ª Tesalonicenses 4:18 para el consuelo espiritual. La base de todo esto es la negación de que la característica esencial de la Gran Tribulación es la ira, no la persecución; y por eso algunos han pensado que es un honor pasar por ella, o que es como una especie de disciplina de la iglesia para su preparación para la venida de Cristo. Respecto de la naturaleza de la Gran Tribulación y de la errónea noción de que pasar a través de ella es un honor, William Kelly escribió:

«Reitero, pues, que en el Nuevo Testamento se habla de tribulación como del acompañante diario del cristiano. Es un don de gracia del cual un santo no ha de escapar, sino dar gracias a Dios y tomar aliento; mientras que está fuera de toda duda que cuando la tribulación predicha por el Señor y los profetas caiga sobre Judea y Jerusalén, nuestro Señor mismo provee expresamente directivas precisas para que los fieles que se encuentren en esos lugares escapen. Y algunos os dirán que ésta es la tribulación que todos debiéramos considerar tan gloriosa, ¡y que es tan insigne cobardía eludir! La infatuación no podría ir más lejos. Hermanos míos, si ésta no fuese sino la palabra del Señor, y no los rebuznos de la ignorancia, ¿quién de nosotros no daría la bienvenida, por Su gracia, al fuego o al agua en obediencia y amor a Él? Pero tal idea es justamente lo opuesto a todo lo que Él enseña, incluso respecto del futuro remanente judío. En realidad, Él le ha dado al cristiano algo incomparablemente mejor, así como más difícil también: no una sola gran prueba, sino, por el contrario, si es fiel, una prueba continua, de seducción por un lado, y de tribulación por el otro. Apelo a vosotros que conocéis vuestros propios corazones, ¿qué veis que sea una prueba más severa, soportar alguna aguda, pesada pero única prueba, o proseguir con dificultad y soportar incesante vergüenza, pérdida, aflicción, y no obstante ser fiel a Cristo por la fe que se eleva por encima del mundo ―pero en dolor―, para regocijarse en la porción que Dios os ha dado? No es para un creyente establecer una vana comparación, o desprestigiar esa joya de martirio que nunca perderá su brillo a los ojos de Cristo o de aquellos que son Suyos, pero yo pienso, incluso en el bendito apóstol a quien fue dada esa gracia, que nada es más fino que el amor y la fe que hicieron de toda su vida un diario morir. Que Cristo sea el vivir implica morir en este mundo.

Por otro lado, en la Escritura, cualesquiera sean los sueños de los hombres, la última tribulación (Daniel 12; Mateo 24, etc.) ni una sola vez es presentada como un honor para aquellos que han pasado a través de ella, sino como un azote mortal sobre los judíos impíos y apóstatas, porque ellos recibieron al Anticristo después de haber rechazado al Cristo de Dios» (Lectures on the Second Coming and Kingdom, págs. 265-267; 270-272. Véase también The Bible Treasury, New Series 4:223).


Apocalipsis 2 y 3 constituyen una prefiguración

Es mejor evitar el uso de la expresión «la historia profética de la iglesia» en relación con Apocalipsis 2 y 3. La Iglesia de Dios no es un tema profético. Sí, es cierto que Apocalipsis 2 y 3 prefiguran siete aspectos de la Iglesia. ¿Acaso el hecho de que el sueño que Dios hizo caer sobre Adán para formar una mujer de su costilla que simboliza a Cristo y la Iglesia (Efesios 5) significa que esto era una profecía? Ciertamente que no. No tropecemos con una palabra. Las siete asambleas no son una profecía, sino más bien (aparte de aquellas asambleas que pasan literalmente a través de estas cosas) una figura de la condición de la asamblea profesante sobre la tierra en diversos tiempos y en diversas formas. O. T. Allis ha basado una objeción en el hecho de que los dispensacionalistas dicen que el significado de «profecía» es conocido sin la ayuda de la historia, de modo que ¡por qué esta historia «profética» necesitaría de la historia para que la explique! La respuesta es simple. No es una historia «profética» más allá de que lo que sucedió en el huerto de Edén sea una historia «profética», o que Gálatas 3:21-31 hable de una historia «profética». Su objeción, pues, de que Apocalipsis 2 y 3 vino a ser «eventos predichos» y que son señales, es infundada. Ellos no han sido predichos. En ninguna parte se establece que sean eventos necesarios que debamos esperar antes del arrebatamiento. Resultó ser una prefigura (Dios está sobre todo) y ha sido descubierta; y creo que no podemos afirmar cuándo vendrá el Señor. ¿Lo podrá alguien decir? Entonces ¿por qué hablar de Apocalipsis 2 y 3 como si fuesen señales?

Así pues, la aplicación de Apocalipsis 3:10 no se limita a una clase de personas que viven en un período de tiempo al que se le han asignado límites distintivos por la palabra profética. La profecía habla de otras clases en ese sentido. Por ejemplo, los mártires de la tribulación están restringidos a la septuagésima semana de Daniel. Apocalipsis 3:10, sin embargo, es una promesa, no una profecía, y se aplica en toda su fuerza a aquellos que son descriptos por ella. Algunas de las marcas características escritas acerca de la asamblea de Filadelfia son ciertas de todos los creyentes, y por eso es consistente hallar que algunas de las promesas hechas a ellos son aplicables a todos los creyentes también. Apocalipsis 3:10 es una de tales promesas. Ningún verdadero creyente será dejado atrás para pasar a través del período de la tribulación cuando Cristo venga para arrebatar a sus santos a sí mismo y para guardarlos fuera de la hora de la prueba, aunque muchos que son de Cristo pueden no responder a Filadelfia.


Conclusión y resumen


Ser guardados de la hora de la prueba es verdaderamente una gran bendición. En vano algunos citan Hechos 14:22 “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”, para alegar que la Iglesia pasará por la Gran tribulación. Pero las palabras de Cristo son demasiado precisas y distintas para prestarse a este engañoso equívoco. Una cosa es la Gran Tribulación o la hora de la prueba, y otra cosa muy diferente es “muchas tribulaciones”. El Señor mismo dijo: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”(Mateo 24:31). Se trata, evidentemente, de un período singular en la historia de la humanidad. Si hilamos fino, la “hora de la prueba” en realidad representa un período más amplio que el de la gran tribulación de Apocalipsis 7, y que el de la tribulación sin precedentes que habrá de caer sobre la tierra de Israel (Daniel 12, Mateo 24 y Marcos 13), pues dice que caerá sobre “todo el mundo habitado”: Nadie podrá escapar a ningún país del planeta, no se podrán ocultar en ningún lado. Sin embargo tomamos el término en sentido amplio y en relación directa con la Gran Tribulación.

El Señor dice quiénes son los sujetos sobre los cuales caerá su ira: “Para probar a los que moran sobre la tierra.” Sin embargo, el Nuevo Testamento es claro en establecer la posición del cristiano como celestial y no como terrenal:“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos” (1.ª Pedro 2:11). No somos de la tierra. ¡Que bendición, pues, ser un extranjero aquí en la tierra, un extranjero cuyas asociaciones son con Cristo en el cielo!

¿Y quiénes serán guardados de la hora? Escapan todos aquellos que, ante el llamado de Cristo, serán arrebatados al cielo. Ellos no estarán en esa hora. No se trata de que simplemente no estarán en el lugar, sino de que serán guardados“fuera de la hora” de la prueba que viene. Esto equivale a decir que ellos están exentos. Y ésa es la fuerza de la promesa que el Señor hace a los suyos: ser guardados incluso fuera de su tiempo. La forma más simple y segura de guardar a uno fuera de la hora es sacarlos totalmente del escenario. No es una cuestión de geografía ni de un lugar secreto y distante de refugio, sino de una completa remoción del período de tiempo que abarca la prueba que vendrá sobre todo el mundo habitado. Esto se asegura completamente mediante el traslado de los suyos al cielo antes de que llegue el tiempo de la prueba mundial, y éste es precisamente el valor y bendición de la promesa del Señor. El remanente judío piadoso, como dijimos, que tendrá que ver con una terrible tribulación circunscripta a Jerusalén, sólo tendrá que huir a los montes a fin de escapar, hasta que Jesús aparezca en gloria para la confusión de sus enemigos. Pero para los cristianos es otra cosa totalmente distinta. El error de la Cristiandad en este asunto radica, como siempre en su judaización del cristianismo: en tomar a la Iglesia por Israel y atribuirle a aquélla las características terrenales de este último.

La conclusión es que hay una enorme diferencia entre ser guardados de la prueba (como lo leería un lector superficial) y ser guardados de la hora, o sea del período de tiempo que dura la prueba. El Señor no nos dice que seremos «guardados de la prueba durante ese tiempo», sino del tiempo que dura la prueba.


Fuentes:


«Thy Precepts» Editor, R. A. Huebner, vol 11, N.º1, 1996 (adaptado)
«Defense of Dispensationalism», Paul Wilson
«Lectures on Revelation» W. Kelly
«Revelation Expounded», W. Kelly



Tomado de verdadespreciosas.com.ar